Aplicación de botox y relleno facial.



Aunque la medicina estética sea una especialidad bastante asentada, existen una serie de conceptos que todavía no se conocen del todo en la sociedad. Como por ejemplo que botox y rellenos no ejercen la misma función aunque se realicen bajo el mismo procedimiento: infiltración con cánula. Para liberar nuestra mente de ideas erróneas hemos realizado un cuestionario a modo de ‘preguntas frecuentes’ sobre el botox y los rellenos para que conozcas cuál es el papel de cada uno, para qué zona de nuestro rostro están indicados, qué función o funciones ejercen sobre nuestra piel, qué resultados se obtienen… Nunca más volverás a decir ¡el botox rellena los labios!
El botox (Toxina Botulínica tipo A) es un modulador de la acción muscular: una sustancia inyectable, la única admitida para uso cosmético, capaz de frenar la progresión de las arrugas dinámicas, gracias a suavizar o relajar los músculos responsables de las líneas de expresión.
Los rellenos o proyectores de las facciones son productos sanitarios inyectables cuya finalidad es recuperar y/o modificar la armonía y proporción facial, reproyectando los volúmenes perdidos (como los pómulos que tienden a caer y hundirse), ‘levantando’ estructuras deprimidas (arrugas y surcos) y redefiniendo el contorno de aquellas regiones (como los labios o el arco mandibular) que, por el paso del tiempo, se han ‘hundido’ o ‘desdibujado’. Las 3 sustancias más empleadas y recomendables para dichos fines son: Ácidos Hialurónicos Reticulados, Colágenos e Hidroxiapatita Cálcica.
La infiltración preventiva -antes de los 35 años- de Toxina Botulínica no debe entenderse sólo como tratamiento para evitar el fijado de surcos futuros, sino que, Botox todas las respuestas, funciona como retoque flash con efectos muy favorecedores en el momento, ya que al relajarse la fuerza de los músculos corrugadores, se suaviza ese efecto tan típico de cara enfadada, otorgando al rostro una expresión general más relajada, afable y favorecedora. Además, en su aplicación preventiva (para anticiparse al marcado de arrugas y suavizar la expresión) en lugar de cómo ‘remedio’ para líneas ya fijadas, al necesitarse, en general, menos dosis, también resulta más económico para el paciente. En cuanto a los efectos estéticos, éstos comienzan a percibirse, de media, pasadas 24 o 48 hrs, tras la sesión aunque alcanzan su culmen (se asientan del todo) entorno a los 7 / 10 días. Por ello, la recomendación si se quiere emplear como tratamiento flash, antes de un evento señalado, es realizarse la infiltración, al menos, con una semana de antelación al mismo, para que el efecto sea pleno. Como tratamiento preventivo sólo será por lo general necesario realizarse una sesión al año. Como ‘curativo’ (para resolver arrugas que empiezan a marcarse o ya marcadas, generalmente a partir de los 35-40 años) la pauta general es 2 veces al año. En cuanto a las desventajas, que el médico no tenga en cuenta la calidad de la piel y la fisonomía del paciente y realice infiltraciones inadecuadas…
Preventiva antes de los 35 años, pero si no es así a partir de los 35-40.
Todo depende del paciente. No todos tienen la misma calidad de vida, de piel, tampoco gesticulan de la misma manera… Hay que hacer siempre un diagnóstico previo antes de ‘pinchar’. Pero, de forma preventiva, suele ser antes de los 30 años. Los tratamientos con botox 100% personalizados no son radicales siempre y cuando se parta de que hay que mejorar sin perder la naturalidad y la esencia de cada persona. Nosotros trabajamos así y nuestros pacientes están encantados porque se ven mejor y nada artificiales.
Lo de que el botox ‘paraliza’ es una creencia extendida porque, por desgracia, existen bastante casos de rostros públicos y ‘no públicos’ que ‘se han pasado’. Aquí convendría apuntar que, en nuestra opinión, la ‘culpa’ de cualquier sobretratamiento es principalmente del médico: es el especialista quien debería poner freno. En cualquier caso no tiene por qué ser cierto ya que la misión del botox de uso estético es relajar el músculo y no paralizarlo: su acción depende de la dosis y el tamaño del músculo tratado. Así, según las unidades empleadas se puede lograr atenuar muy ligeramente la movilidad muscular y las líneas de expresión sin hacer perder la expresividad o gestualidad natural de la cara. La personalización es la clave: ajustar las dosis a la fuerza y tamaño de cada músculo y al objetivo de cada paciente.
Los rellenos se aplican a partir de los 35 años, pero también depende (como siempre) de la calidad de la piel del paciente. Los Ácidos Hiaurónicos Reticulados se emplean fundamentalmente para rellenar arrugas y son ideales para recuperar el volumen perdido del contorno facial, surcos y comisuras, además de dar textura y tensión a la piel. La aplicación de colágeno resulta excelente para realizar un retensado facial global, combinado con Ácido Hialurónico. Y en cuanto a la Hidroxiapatita Cálcica, su aplicación ideal está en la remodelación nasal (levantar la punta, corregir formas no deseadas…), el suavizado y proyectado de ángulos del rostro (como pómulos o mentón).